Hace años que tengo esta sensación de haberme quedado afuera de alguna fiesta. No me invitaron, miro desde afuera. ¿O será que elegí quedarme afuera? No me quejo porque por eso desarrollé una capacidad de observación que me copa.
El punto es que con esto de ser la que mira en silencio y desde afuerita a veces termino por ser invisible. Hasta lo convertí en mi superpoder. Casi nadie sabe bien cuándo cumplo años, en las clases de danza voy lo más al fondo que sea posible, no salgo en fotos o videos porque soy la que los hace, no se suele entender en dónde estoy. Me ha pasado de que hablaran bien de un trabajo que hice delante de mí sin saber que lo había hecho yo. Tuve la sensación de ser Batman por un ratito porque no pensaba develar mi identidad. Disfruté el piropo, pero sin decir “hola, sí, eso lo hice yo”.
Y… ¿qué me pasa cuando soy vista? Es rarísimo. Me da vergüenza, me incomoda. Pero, pero, pero este año empecé a registrar que sí hay personas que me ven, que sí hay personas que me escuchan y como una pavota (?) me sorprendo, además de incomodarme. Incluso descubrí que en mis fotos o videos no soy invisible aunque no aparezca. Muy por el contrario, lo que se ve es lo que veo yo, mi punto de vista. Hasta podría estar más presente quién soy yo que lo que se ve ahí mismo. O sea, lo que ven es el recorte de lo que yo elijo ver. ¿Tiene sentido? Flasheé.
Ese era mi último día en Roma después de un mes. Me desperté a las 4.30am para ir a sacar fotos a la Fontana di Trevi que está infectada de turismo a toda hora. De ahí me fui a Piazza di Spagna. Seguí caminando escuchando música con la ciudad prácticamente para mí. Cerca de las 7am me senté justo en el mirador que está frente a Piazza del Popolo. Me senté en silencio casi como en un ritual de despedida, de agradecimiento. Estaba re en una. Entonces, una chica se acercó y me dijo: “Estás hermosa, esta imagen es hermosa. ¿Quéres que te saque una foto?“. En otro momento probablemente le hubiera dicho que no. Nunca acepto cuando alguien me quiere sacar fotos. Esta vez dije que sí, con vergüenza, incómoda, pero dije que sí. Tenía razón, era una linda imagen y yo formaba parte de ella.

0 comentarios