De hecho, a veces de manera egoísta elijo no involucrarme en ciertos temas. Mientras viajo inevitablemente muchas veces me paro en lugares que fueron testigos de mucho dolor.
De más chica creía que viajando podría visitar campos de concentración. Hoy sé que no me haría bien.
Venía caminando por el costado del Danubio en Budapest, Hungría. Era domingo, había solcito y estaba escuchando música muy pancha cuando me encontré con el memorial de los zapatos. Entonces, se me heló la sangre. Ahí hace unos 80 años elegían a varias personas de a grupos. Los sacaban por la noche del Gueto Judío. Los hacían descalzarse, los enganchaban a almbres de púa y los ponían sobre la orilla. A los de las puntas les pegaban un tiro y eran los que corrían la mejor suerte. El resto morirían arrastrados por esos primeros caídos. ¿Ahogados, congelados, desangrados? Lo que pasara primero. Elegían hombres, mujeres, niños, gente grande. Daba lo mismo. Lo importante era liquidar a los que estaban en el gueto antes de que dejaran de tener el control sobre la ciudad. Es verdad que hay distintas versiones sobre cómo los ejecutaban. Esta es la que escuché yo. En cualquiera de los casos el río se llevaba los cuerpos. Los zapatos ahí quedaban y ahí están estos zapatos de bronce para no olvidar.
¿Cómo se puede explicar esto? ¿Qué nivel de desconexión con la vida tenés que tener para someter a personas a este sufrimiento? Sé que es mucho más complejo, que tiene capas de poder político, ideológico, cultural. Aun así no me lo explico. No lo entiendo, ni quiero entenderlo.
Estos zapatos del Danubio quieren mantener la memoria de estos miles que murieron acá. Ni siquiera se puede estimar con precisión cuántas personas fueron. ¿Qué valor tiene la vida, entonces? Cuántas historias que no llegan a ser… interrumpidas por alguien que cree tener (y lo tiene) poder sobre la vida de otro.
Me inunda una tristeza infinita, espantosa. De nuevo, no entiendo, no quiero entender y me pregunto si alguna vez vamos a dejar de repetir la historia. Se ve lejano. Ojalá podamos algún día… ❤️
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