APATÍA

por | Jun 26, 2024 | Flor de Viaje, Hungría, Reflexiones | 0 Comentarios

¿Está mal ser apático? No lo sé. ¿Quién soy yo para decirlo? Lo que sí sé es que a mí me hace mal. Me pone frente a situaciones que no puedo entender, que me cuesta procesar. Es como querer hablar con alguien que habla un idioma que no domino. ¿Y si te cruzás con alguien apático que habla otro idioma? Suerte con eso. Aunque vale decir que me frustra mucho más la barrera de la apatía que la del idioma.

La semana pasada me robaron en el subte. Me di cuenta en el mismísimo momento. En mi celu saltó la notificación: “te alejaste de la billetera de Flor”. Solo había subido unos escalones para salir de la estación. Tuve un instante de cortocircuito porque no entendí. Me di media vuelta y corrí desandando los pocos metros que había hecho en la estación. Quería creer que se me había caído… aunque no tenía mucho sentido. Me puse en el piso a un costado y di vuelta mi mochila. Cámara de fotos, cargador portátil, cuaderno. La billetera efectivamente no estaba.

A partir de ahí reboté entre personas que solo hablaban húngaro y no tenían ganas de ayudarme. A cara de piedra me indicaban con la cabeza que no. ¿No qué? Escribí en el traductor “me robaron la billetera”. Me hacían con los hombros un gesto que pareciera ser universal. “No me importa”. Primero hablé con los que estaban inspeccionando los tickets, después bajé hasta el andén en donde había dos hombres más. Fui a una ventanilla y una mujer me señaló otra oficina de información para la que tenía que sacar numerito, de información me dijeron que hable con la policía o que fuera a no sé qué estación al día siguiente a las 10am. Fui a la oficina de policías de la estación de tren ahí al ladito. El policía me dijo que tenía que ir a la comisaría que queda a más de 1 km, que él no podía hacer nada. ¿Alguien iba a hacer algo? Todas estas respuestas las tuve de mala gana. Les estaba molestando.

Volví al principio, que es donde me habían robado. Escribí en el traductor a los mismos inspectores. “Me robaron acá, no hablo el idioma, tenía documentos, necesito que me ayudes”. Leyó, me miró y miró a su compañero para seguir hablando como si no le hubiera dicho nada. No tenía sentido pedir ayuda.

Me sentí invisible. Me resigné. Agarré los pedacitos de mi corazón rotos por la apatía y encaré para mi casa. Tenía un día de calls por delante. Mientras caminaba repasaba todas las tarjetas que tenía que denunciar, cómo conseguiría reemplazarlas y demás gestiones que, por supuesto, no estaban en los planes.

Varias horas después perdí las llaves de mi casa y no pude entrar a dormir. Esa es otra historia. Solo que esta vez estaba con alguien que me abrazó y me dijo “necesitás dormir, estás pasada…”. Tenía un punto. 😅

El mundo necesita más abrazos y menos apatía, digo yo.

BTW. Budapest es increíble. Esto es una anécdota que lejos esta de definir mi paso por esta ciudad/país pero pintó hacer descargo sobre esto. ❤️‍🩹

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Seguí leyendo

✨ SUEÑOS ¿Qué hay del

✨ SUEÑOS ¿Qué hay del otro lado de los sueños cumplidos? Más sueños. ¿Será que aveces nos da miedo...