❄️ CONTRASTES Hay algo atractivo

por | Nov 9, 2024 | Flor de Viaje, Hungría, Reflexiones | 0 Comentarios

Hay algo atractivo en los contrastes, ¿no?

En junio estuve en Budapest. Qué lugar del bien. Una de las propuestas (entre tantas) son las termas que están ahí en el medio de la ciudad. Me propuse ir a una diferente cada semana mientras estuviera ahí. Quería convertirme en algo así como una catadora de termas, aunque a decir verdad me sobraban los dedos de la mano para contar cuántas había visitado en mi vida hasta ese momento.

En Budapest están las muy turísticas y las que solo visitan los locales… Es que realmente es una actividad del día a día de los húngaros. Yo quería ver qué onda eso. El día elegido para esta misión fue los viernes temprano por la mañana. Sonaba a buen plan pre finde. A falta de horas de sueño un rato de relax iba bien.

Las primeras que visité se llaman Rudas. Más allá de las grandes piletas, había dos pequeñas enfrentadas. Una a 42° y otra a 12°. Había un cartel con las indicaciones de cómo hacer baños de contraste. En qué orden, cuántas veces cambiar de una píleta a otra y cuánto permanecer en cada una, además de los beneficios para la salud. Como soy muy aplicada, seguí todo al pie de la letra.

La calentita como ya venís en ese mood va perfect. Te relaja, tas medio mongui. Hermoso. Pasados los segundos correspondientes, salís y ahí sí… Hay que meterle valor porque la fría… Te preguntás para qué estás haciendo eso. Calculo que nadie disfruta de ese impacto de pasar de lo confortable del calorcito a que se te helen las pestañas. No queda otra que contar para tomar valor y sumergirte. A la una, a las dos y a las tres. Pffffff Probablemente ayude saber que son segundos los que tenés que tolerar ese frío que se siente hasta los huesos. Terminado el tiempo, salís para ir de vuelta a la de 42 en la que creí que la iba a volver a pasar bien. Es verdad que la entrada es más fluida, pero los primeros segundos, al menos yo, sentí pinchecitos en toda la piel, como si me estuvieran clavando miles de alfileres. Por supuesto, que mientras la estaba pasando mal me pregunté qué era lo copado de hacerlo. Elegimos creer en los beneficios que dicen que tiene, además de poner a prueba mi voluntad.

Esto me dejó recalculando: Cómo podía ser que que con menos de un minuto de diferencia algo que resultaba placentero, estuviera doliendo. La respuesta estaba en el contraste. El calor solo y el frío solo no generan el mismo efecto que pasar de una a otra. Esa “distancia” genera tensión, lleva al extremo las dos experiencias, en este caso, al punto de generar dolor (tolerable, obviamente). Se me vinieron unas cuantas analogías de mi vida, arrancando por qué no por lo que se siente tener una relación con un narcisista. Pero como me re pasé de caracteres…lo dejamo´ahí. 🫣🙃

Las fotos son del antes, durante y después de las primeras termas que visité que se llaman Ruda y están al ladito del puente Elizabeth. Ese día de junio hice el primer baño de contraste. 🔥 ❄️

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