✨ LO QUE SI DEPENDE DE NOSOTROS

por | Ene 1, 2025 | Flor de Viaje, París, Reflexiones | 0 Comentarios

Fue casi casi como un examen final.

El año pasado, para esta época, decidí que quería terminar el año en Francia. Navidad en Alsacia y fin de año en París, en el Arco del Triunfo. Acomodé todos los planes para poder hacerlo. Pude.

En las últimas semanas escuché mucho que no estaba bueno pasarla en Champs-Élysées. “Es incómodo” “Mucho frío” “Demasiadas horas” “Lo pasan por la tele”. Todo eso es cierto, pero quería vivir la experiencia y no estaba dispuesta a renunciar… con el riesgo de pasarla como el 🍑, por supuesto.

17.30 estaba en la Concorde.
18.30 abrían los accesos y arrancaban los controles.

Fui lista:
✅ Ropa de abrigo debidamente pensada
✅ Comida en bolsitas tipo Ziploc + termito para hacerme mate
✅ Batería del celu full + cargador portatil y auris
✅ Paciencia para soportar la muchedumbre que últimamente logra ponerme de mal humor con facilidad.

19.30 ya estaba adentro. Había un DJ, las luces y proyecciones en el Arco. “Esto va a estar bueno“, pensé.

20.30 ya estaba ubicada a la altura de Louis Vouitton, a unos 500 metros del Arco. Ya no se podía avanzar más. La gente estaba apiñada y con mi simpático metro 60 tenía que buscar no estar pegada a personas tan tan altas. Encontré mi spot. Para mi sorpresa había internet así que hice un vivo para matar el tiempo.

22.00. Ya Internet empezó a temblequear. Agarré la bolsita ziploc que tenía la picada. Primer plato (?) adentro.

Alrededor mío para esa altura las personas estaban fastidiadas. Hacía frío (aunque tolerable por el abrigo) y no tenías margen para moverte, ponerte en cuclillas o chequear si las articulacioens se te congelaron.
El “show“, que apenas se veía, era de artistas no conocidos para los mortales no franceses y tampoco tenían tanta onda. El grupo de chicas que tenía alrededor mío empezó a contar cuántos minutos nos quedaban de esa incomodidad. “Falta 1 hora y 44 minutos“. Para entonces ya no tenía señal de nada. Internet había muerto y sospechaba que ya no regresaría.

¿Iba a pasarla mal la última hora y media de mi año?
No, señor.

Yo me puse ahí, yo iba a buscar la manera de que el tiempo pasara más rápido y terminar el año como mi año merecía. .
El plan:
💫 Clavar auriculares y ponerme unos temones para bailar mentalmente.
💫 Comer cada 20 minutos alguna de las ricuras que tenía en mi mochilita.
💫 Escribir mensajitos amorosos de fin de año. Agradecerle a las personas que hicieron que mi año fuera espectacular. No se iban a mandar hasta no recuperar señal, no importaba.

La gratitud nunca te suelta, eh. Cuando miré el reloj, había pasado media hora escribiendo.

¿Próximo paso?
Estaba lista para unos matecitos. Tenía dudas por el temita de la falta de baños, pero ya para esa hora quedaba mucho menos. Fue un gran acierto. Incómoda por la falta de espacio, me lo preparé. Meter algo calentito en el cuerpo fue hermoso. También me sirvió para volver a sentir las manitas.

Listo, eran 23.40. Faltaban 10 minutos para que empezaran las proyecciones sobre el Arco.

Cada vez que me sacaba los auris escuchaba a las personas quejándose. Yo estaba en mi fiestita.

No digo que siempre, en cualquier contexto, podamos elegir entre quejarnos o hacer algo para estar mejor, pero muchas veces sí. Quiero seguir siendo esa persona que elige pasarla bien.

Capítulo aparte la felicidad de ver los fuegos artificiales en vivo, de saberme capaz de querer cosas y encargarme de hacerlas suceder.Arranqué el 2025 con alguna lagrimita. Aprobé el examen.
🤓

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