La clave de este viaje es encontrar el equilibrio justo entre paseo y trabajo. En esto tengo que incluir, las 5 horas de diferencia, los horarios de reuniones por Skype, mi ansiedad por no perderme nada del lugar en donde estoy, el clima. Debo decir que la diferencia horaria del viaje del año pasado se sentía mejor.

Este año teóricamente paseo a la mañana y después del mediodía me quedo trabajando hasta que se me cierren los ojos. Pero, ¿qué pasa si hay un tour a la tarde? Recalculamos…

Ese día era lunes. Empezaba la primera semana completa de este viaje y yo quería hacer dos Free Walking Tours que eran a la tarde. Pues me desperté muy temprano para empezar a trabajar. Trabajé hasta el mediodía, mientras en Argentina todos dormían como angelitos. Justo cuando se estaban despertando partí para empezar un tour que me hizo viajar en el tiempo. Strasbourg es alucinante. Mucha historia y estilo. ¿Sabían que la Marsellesa se creó ahí? Su nombre refiere a Marsella por un bug de la historia. En Strasbourg Gutenberg hizo esas cositas que revolucionaron la historia de occidente (sí, los tipos móviles). Fue una ciudad independiente de reyes y señores muy pronto, fue francesa y alemana sucesivas veces. De hecho conservan algunos feriados y leyes heredadas de su época alemana. Es sede del parlamento Europeo justamente por haber sido un punto tan conflictivo en las guerras. Y la Petite France… qué decirles. De película. El guía, Mathias, lograba transmitir no sólo todo lo que sabía sino también el amor y orgullo que sentía por su lugar.

A mí, nerd que me gusta la historia, me parecía más que justo y necesario hacer esos tours, incluso abajo de la lluvia como sucedía mientras sacaba esta foto. Pero todo concluye al fin, decía la canción. Terminado el paseo volví a mi hogar a trabajar. A las 11pm tenía una call. Estaba realmente cansada, pero ¿quién me quita lo andado? 😊