Último día completo de viaje.

por | Ene 13, 2026 | Flor de Viaje | 0 Comentarios

Último día completo de viaje. Llegaba el final y yo era un quilombo. No quería estar allá ni acá. Quería un cohete que me llevara a la luna. Ni siquiera tenía claro si quería estar sola o no. Sabía que volver significaba enfrentar una realidad que dolía, que me ardía. Por suerte ese día fluyó. Re que no.

Mil horas para estacionar en Venice Beach, lo logramos. Aterrizamos las pompas en la playa y se nubló horrible. Parecía que iba a llover. El pronóstico nos había engañado. Volvimos al auto siguiendo la promesa de que en algún lugar cercano habría solcito. El tráfico de Los Ángeles… por favor… qué tortura. Llegamos a una playa bastante feucha yendo hacia el sur. Al menos había sol. Almorzamos y nos dormimos una siesta hasta que un pelotazo en la cabeza me despertó. Cansada de triunfar.

Dijimos: “fue… ya hay sol“. Volvimos para el lado de Santa Mónica, pero ahí seguía sin haber señales del cielo celeste. Nos ensartamos como campeonas en cuadras imposibles de transitar en auto. Media hora para hacer 400 metros para huir. Fastidio nivel mil.

Último objetivo fallido: ver el atardecer desde el Griffith Observatory. Otra vez, el tráfico. A pesar de los atajos que quisimos tomar fue imposible. Ni siquiera pudimos subir con el auto. Tuvimos que estacionar abajo y subir caminando por un sendero en medio de la montaña mientras ya oscurecía. Yo ya conocía la recompensa: ver la ciudad iluminada desde arriba. No era poca cosa.

Ahí había pasado el primer domingo del viaje y sin haberlo planificado también el último. Esta vez sin fiebre, pero con Sol y el corazón roto. De eso pasó solo un año y un poco más pero lo siento de otra vida. El dolor cambia la dimensión del tiempo. Si a eso le metés después una pandemia y el encierro de más de 6 meses, ni te digo.

Hoy sé que por más linda que fuera la vista, no volvería. Elijo mi casa y el codito que me doy con mi sobrina cada finde en el parque en medio de este mundo distópico. En cada uno de sus gestos y sus risas hay una luz que iluminan mucho más que una ciudad. Para mí ella ilumina el universo. Abrazo esa sensación y la celebro en tiempo presente, dejando atrás lo que pasó y sin saber lo que vendrá. Creo que es por ahí…

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