“Sos una mochila de piedras”, me dijo.

por | May 8, 2023 | Argentina, Flor de Viaje, Reflexiones | 0 Comentarios

No entendí a qué se refería. Con el tiempo vi que lo que me decía no era más que el reflejo de su egoísmo en mí.

Y ojo… es verdad que suelo andar con la mochila cargada. Es un vicio que tengo desde que tengo memoria en esa carrera contra el tiempo de hacer más cosas que las que caben en un día.

Mi mochila suele ser pesada, pero la llevo yo, sin quejas ni pedidos. He ahí, en parte, la clave de ser libre.

Por momentos me acostumbro al peso. Cuando alguien la sostiene un momento, dice: “ey, qué llevás ahí”. Vale decir que con el tiempo aprendí a ser más estratégica. Puede que sea pesada porque salgo por mucho rato, pero uso todo lo que guardo. Y esos días que cargo con cosas que no uso, tomo nota. Siempre estoy atenta, intento aprender porque después de todo sé que soy yo quien carga con esa mochila.

Mi desafío es registrar el peso, ¿no?

Otro detalle no menor es saber cuánto tiempo voy a cargar con él, una hora, dos, diez… Ahí está el famoso cuento del vaso de agua. Sostenerlo unos minutos es papa, pero andá a tenerlo un día entero.

A veces desafío esa lógica. Luego de dos horas caminando en la nieve, en un trekking que había implicado subir siguiendo las huellas de otros llegamos a una bifurcación en la que se abría un nuevo sendero. ¿Cuál era el desafío en este caso? No había huellas y no teníamos idea de a qué altura llegaba la nieve. ¿Qué distancia hay hasta el mirador?”, le pregunté a Cami. “Un kilómetro”, me respondió. “Ah no es tanto”. Aunque enseguida completó su oración “Pero no son 10 cuadras caminando en Caballito”. Aun así le dije “Ya fue… de última volvemos“ Fueron las 10 cuadras ida, y 10 cuadras vuelta más eternas y congeladas de mi vida.

Sobrevivimos, por supuesto, y quedó la anécdota. Y no pierdo las esperanzas de algún día dejar de jugar al límite.

Para este año me deseo no cargar con más mochilas, ni las de nadie.

NOTA VERY IMPORTANT
Esto lo escribí hace casi un año y la foto es de ese trekking. Creo que sí logré soltar varias mochilas. Le mando un beso a la Flor de hace un año desde Austria y le cuento que la estamos pasando bárbaro. Laretecueme.

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