Sol estaba entera. Teníamos que

por | Ene 13, 2026 | Flor de Viaje | 0 Comentarios

Sol estaba entera. Teníamos que seguir. Ya no queríamos pedalear ni un metro más. Fastidio nivel Dios. Volvimos al ruedo aunque con más calma. Hasta acá tuvimos a nuestro favor que todo había sido llano y, de hecho, por eso nos habíamos permitido imprimirle velocidad. Pero todo concluye al fin: después d Fsherman’s Wharf había que atravesar un parque oscurísimo y cuesta arriba. Teóricamente el local estaba del otro lado. Si no hubiera parado en un hostel en el medio de ese parque unas semanas antes, no sé si me hubiera animado a meterme ahí. Turbísimo. Con pocas esperanzas y cansadas nos bajamos de la bici y subimos caminando. Llegamos al chiringuito(?), más cerrado que puerta de submarino(?) Había una familia en la misma solo que ellos se subieron a la bici y emprendieron regreso. Sol y yo estábamos vencidas, en el culo del mundo, sin saber cuál sería el próximo paso. Solo sabíamos que sería con las bicis a cuestas y ella media machucada. .
.
Llamamos al número de donde alquilamos a ver si nos iluminaban. Obvio que atendió un disco. Tomamos nota de una nueva dirección. Ya habíamos pasado por ahí. Nos subimos a la bici y pedaleamos. Volvimos a atravesar el parque. Llegamos a la intersección correspondiente. No había rastros de ningún local. Preguntamos por ahí y nadie tenía idea. Volvimos a llamar a ver si había entendido mal. Terminé de escuchar el bendito disco. Decía que el alquiler era por 24h, que sino habías llegado te la quedaras pero que procuraras guardarla bajo techo porque hay mucho chorizo dando vuelta por Sanfran. Pero amigoooo, ¿cómo vas a decir eso al final y no es lo primero que me decís cuando alquilo la bici? Habíamos hecho toda esa vuelta, caída incluida, al recontra pedo. Del Ferry Building, de donde nos bajamos del barco, estábamos cerca del hotel. Eran casi las 9pm, le habíamos metido unos 6km para darnos cuenta que teníamos que volver, esperando poder dejar las bicis a salvo en el hotel. Rendidas, riéndonos, nos subimos a las bicis y desandamos lo que habíamos hecho a toda velocidad una hora atrás. Próximo objetivo: conseguir un lugar para cenar. Obvio que ya a esa hora iba a ser imposible. Ahí aplicó el “mañana será otro día“. Así fue

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Seguí leyendo