¿La historia que me cuento sobre mí? ¿O lo que escuché alguna vez que alguien me contó? ¿Soy lo que estoy acostumbrada a ver? ¿Soy lo que soy cuando, como y en donde me siento cómoda? ¿Y si juego a ser otra persona por un rato? ¿Y si ese rato se extiende? ¿Dejo de ser lo que era?
Mi bio debería cambiar. Me peiné para el casamiento de mi hermana y también para el de mi hermano. Ya van dos veces. Pero me veo ahí y no me reconozco. ¿Quién es esa persona? ¿Soy yo? Creo que si, en la piel de alguien que le divierte peinarse, que le divierte maquillarse. Y estuvo bien, eh. De hecho, elegí jugar a ese juego. Si no es ahí, ¿cuándo?
Es que quería vestirme para la ocasión. Me honra que mis hermanos me hayan elegido para ser testigo, para celebrar el amor, para celebrar el compromiso de querer una vida de a dos.
Parece que sí, soy esa y también soy la que escribe porque sí en pijama con cara de dormida una mañana de domingo. A esa estoy más acostumbrada a verla. Me cae bien… buena piba.

0 comentarios