Una amiga está viajando sola por primera vez. Le pregunté cómo iba todo. Me respondió que a veces se le hacía pesada la soledad. Entendible. Súper entendible.
Enseguida me doy cuenta que re aprendí a disfrutarla. Casi casi que ya la necesito. Si, ya sé, a veces te falta con quien compartir momentos para los que las palabras y las fotos no alcanzan. Pero eso que “falta” no es el verdadero desafío, que es lo que solía creer yo. El verdadero desafío es saber estar con uno y sus pensamientos mucho rato. Pfff Tomar decisiones a diario, manejar tiempo y contra tiempos, presupuesto, cansancio, el laburo y diferencia horaria.
En este primer mes de viaje me convertí en una re buena compañía para mí, soy re piola A riesgo de pecar de vanidosa, yo re querría tener una compañía como la mía Posta, aprendí a divertirme y a andar con la mochila liviana.
Y ojo que no tiene que ver con saber “viajar mejor” por hacerlo mucho. Muy por el contrario alguien que viaje 15 días en plan vacaciones probablemente tenga todo mucho más organizado que yo. Es exactamente lo contrario: te acostumbrás a improvisar, a que las cosas no salgan como pensaste, a perderte, a no entender y a soltar rápido el mal humor.
El mal humor no va a cambiar que llueve y te vas a empapar porque el pronóstico no te avisó. Ahí dejás el fastidio más temprano que tarde. Si a estar mojada y al cambio de planes le sumá soportarte, básicamente te perjudicás. Lo mejor es que hasta aprendés a reírte.
Ese sábado llegué justo justo a la ópera para la que conseguí entrada en Viena. No me dejaron entrar No al menos hasta el entre tiempo (ah re partido de fútbol). Los impuntuales al rincón. En el piso de arriba había una tele chica, sin subtítulos y sillas incómodas. Primera reacción: fastidio y dolor. Segunda reacción: aceptación. Jodete por no llegar a tiempo, Flor. Tercera reacción: voy a aprovechar a googlear de qué va la opera y a subir stories en esta hora y pico. De repente para mandar un audio salí de la sala para no molestar a mis compas impuntuales que sí estaban mirando la función en la tele. Entonces, descubrí el acceso a la terraza mientras oscurecía en Viena. Tenía toda la terraza para mí y una misión que hasta hacía un rato no sabía: sacarme una selfie acrobática. Misión cumplida. 😂
BTW logré ver la segunda parte de la ópera. Taba piola. (?)

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