El primer desafío de ese sábado, en realidad, fue sacarme el labial “permanente” que me había quedado de la noche anterior. Sigo sin saber por qué me maquillé. Lo que está chequeado es que el lápiz de labio cumple con la promesa de venta. No se sale. De hecho, me aburrí y bajé a desayunar con solo un labio pintado, el que no había logrado arrancarme. Todo re normal. .
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Resuelto eso partí en busca de la camioneta que me acompañaría los días siguientes. Me descargué música pues en la ruta nunca hay señal. Estaba dispuesta a cantar a los gritos, total no habría testigos. Antes de la hora hice la escala en el Hoover Dam hasta el horario en que cerró el Visitor Center, como siempre, temprano. Y de ahí iba a… bueno en realidad no sabía bien a donde iba. A donde consiguiera alojamiento, lo más cerca posible del Gran Cañón. .
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A lo Thelma y Louis, pero en formato unicelular (?) paré en una estación de servicio y entré en la tienda a comprar provisiones. Eran más de las 5pm y no había almorzado. Me subí al auto de vuelta y puse “Dos días en la vida” para completar la escena. Ahí me sentía a salvo, cantando, en el auto… Pero si habré tenido miedo a que en este viaje me hagan algo… Sola, triste y vulnerable frente a tipos que no concebían la idea de una mujer viajando sola. O sí y se querían aprovechar de eso. .
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Ya estaba en Arizona. El paisaje era distinto a cualquier ruta por la que haya manejado en el pasado. Wow. Era increíble. Por primera vez en un mes disfruté sin peros ni asteriscos. Tuve una conexión con eso que me hace elegir viajar cada vez. Ese asombro, esa sorpresa por lo impactante, por lo imponente. Y no porque no haya visto cosas alucinantes en ese tiempo. El fin de semana había estado en Yosemite y sin dudas es espectacular. Pero había algo de mi que no conectaba. Ahí, manejando, cantando, había vuelto a ser yo. Ya casi había pasado un mes de la muerte de mi abuela, ya casi dejaba de viajar sola. Me quedaba mucho enojo y tristeza, porque no me voy a hacer la canchera, todavía había mucho que sanar, pero ese día sonreí, mientras por el espejo retrovisor veía el atardecer. Quizás sabía que ya había pasado lo peor. ☺️ .
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#FlorDeViaje
¿Otra despedida? No lo creo.
¿Otra despedida? No lo creo. Siempre me voy y siempre vuelvo. Prefiero pensar “última juntadita…...

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