El calor que teníamos disparó

por | Ene 13, 2026 | Flor de Viaje | 0 Comentarios

El calor que teníamos disparó las ganas de playa. Había pasado un verano más fresco del esperado en el estado de Washington y Oregon. También en San Francisco. Pero se nos había acabado la joda. El viento de la costa y el agua del océano eran una necesidad. ⁣

Anduvimos 50km más. Sol seguía como conductora asignada. Estas palmeras fueron la señal de que llegamos a la siguiente parada: Santa Bárbara, bitch. Ahre. ⁣

Primero lo primero. Ya era tarde, teníamos que almorzar. Fish & chips para ella. Yo no recuerdo. ¿Chicken finger? Quizás. Lo importante es que fue en el muelle, sentadas en una mesa sobre uno de los costados, justo de frente, aunque allá a lo lejos, de la costa de la ciudad. ⁣

¿Vieron todo lo que hay en las películas playeras de la costa oeste? Bueno, así tal cual. El sendero de bicis y rollers justo antes de que empiece la arena. La hilera infinita de palmeras sobre los costados. El muelle largo y ondero. Sobre la playa la cancha de volley, las duchas. Faltaban los de baywatch y estábamos todos. En realidad ellos eran los guardianes de Santa Monica, unos 150 km más al sur, pero el concepto es el mismo. La diferencia son las montañas verdes que enmarcan el paisaje y quizás la arquitectura colonial. En Los Angeles, donde está Santa Monica, hay más cemento. ⁣

Terminado el almuerzo, el deber de domingo nos llamaba. Una lona nos abrazaría en la correspondiente siesta abajo del sol, que ya entrada la tarde era soportable. Incluso agradable. Siempre panchas nunca inpanchas Lamentamos que el tiempo del parquímetro nos apuraba. Nunca entendíamos bien las indicaciones de los parking. Creo que no podías dejar el auto ilimitadamente aunque pagaras. En cualquier caso no estábamos tan cerca. Ir hasta el auto era abandonar el plan de morsas, al menos de este día. ⁣

Modo turista activado again. Última parada del día: misión de Santa Bárbara. El paso de los españoles queriendo evangelizar a los pueblos originarios era evidente. Esta vez le metieron alta construcción, alejado de la playa, ya sobre la montaña con un espacio verde divino, palmeras y el océano allá a lo lejos. Sacamos unas fotelis antes de volver a la ruta por última vez en el día.

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