El 2021 no resistió balance. Estuve en extremos y eso nunca sale bien. Fui todo lo feliz que podía ser. En serio. Confié y creí que algunas cosas se habían acomodado definitivamente. Spoiler alert: no fue así. Entonces, estuve todo lo triste que podía estar y un poquito más también.
Cuando soplé las velitas en mi cumpleaños, no pedí deseos. ¿Qué sentido tenía? Si lo que pedí por años no se cumplió… ni siquiera dependía de mí. Mi sobrina, sin saberlo, me hizo más liviana la mochila. En esos días me cambiaba el nombre e incluso el parentesco. El 26 de septiembre cumplió años su “prima Milena” y me hizo bien seguirle el juego.
¿Por qué será que nuestro ego cree saber en dónde deberíamos estar? Yo en este momento debería estar en… “Lo siento, Flor, pero no. No deberías estar en ningún lado”. Solo estamos en donde estamos. No existimos en condicional, al menos no en tiempo pasado o presente. Ayer u hoy no puedo estar en ningún lugar distinto del que estoy. A lo sumo puedo saber en dónde me gustaría estar de acá a un tiempo y sobre eso sí puedo hacer alguito. De hecho, lo estoy haciendo.
Se vienen algunas cositas (?) que me entusiasman. Eso incluye viajes, por supuesto. Aunque los viajes son una trampa. Cambiamos el escenario, pero vamos con nuestra mochila a cuestas. Los viajes no son una solución en sí mismos. La desilusión y el corazón van roto a donde vayas, también la incertidumbre. Sin embargo, cuando viajo se mueven algunas fichas, sumo perspectiva. También asombro. Sobre todo asombro. Siempre digo que los viajes se miden por la cantidad de WOW que digo y esos siempre reconfortan, le dan sentido a todo, al menos para mí. Así lo hizo este atardecer en Búzios hace algunos años.
Había empezado a armar un nuevo plan, pero en la cena de Nochebuena se movió otra ficha. ¿Otra vez a recalcular? Pos claro. Ahí me debato sobre qué sentido tiene hacer planes si, en realidad, son infinitas las variables que no dependen de mí. Sí me reconozco con una capacidad de adaptación que madre mía. Desde abril estoy en modo “recalculando”. Cuando creo que el mapa ya seteó un nuevo rumbo, pum, tengo que recalcular de nuevo. Y ahí vamos…

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