En menos de dos meses pasé por unos 20 lugares y sólo reconfirmé mi teoría: la mejor manera de conocer es caminando. Caminar, caminar y caminar. Caminar de día, en el atardecer y de noche. Con sol o con lluvia. Y si tenés que ir al mismo lugar, agarrás un camino distinto. Así es que te sorprenden esquinas, paisajes, edificios, locales. Llega un momento que hasta te acostumbrás a caminar unos 20km diarios.

Ese era mi primer día completo en Lyon. Trabajé desde temprano porque a la tardecita haría un free walking tour. ¿Por que no les gustará hacerlos a la mañana? Terminado el tour mi pregunta obligada: “¿Qué lugar con wifi copado hay para que pueda trabajar?” Debo decir que en Francia no se usa mucho eso y me resulta bastante complicado conseguir lugares que tengan wifi y enchufe. Por suerte, el tipito tiró una buena recomendación. Trabajé algunas horas más y justo cuando quedaba poco tiempo para que oscureciera, salí. Ver encenderse la ciudad para mí es un planazo. Salí a una de las calles que corren paralelo al río. Y ahí las vi, a las dos iglesias iluminadas. La de arriba de todo es nueva (Notre Dame de Fourviere). Solo del siglo XIX. 😝 Imponentes las dos, como la foto no logra mostrar. Una vez que cerré la boca después de decir wow, caminé los últimos dos kilómetros del día, de vuelta a mi hogar.

Lyon