QUE ENCUENTRES EL AMOR, me dijo una señora que acababa de conocer.
Estaba en Pamukkale. Me había sentado a almorzar. Algo que hago mucho menos de lo que debería. Escuché un tour hablando en argentino. En algún momento se dio un intercambio natural en el que claramente me reconocieron argentina.
Ahí empezó la típica conversación: ¿Cuánto hace que estás viajando? ¿De dónde venís? ¿A dónde vas? Muchas de estas personas eran mujeres de 60, 70 años. Enseguida le siguió el típico: “ah pero sola? ¿No te da miedo?” Y sin pudor alguno afirmaron con total certeza “pero no tenés novio, ¿no? Porque así es imposible seguirte”
Estaban muy intrigadas por mi estilo de vida. “¿Pero no estás cansada?” “¿Y qué dice tu familia?” “¿No te molesta estar sola?” Por supuesto, que esas preguntas hablaban más de ellas que de mí.
“¿Y cómo vas a hacer…?” Dando por supuesto que el único camino posible en la vida es seguir paso a pasito todo lo que nos enseñaron y aprendimos.
Mi respuesta siempre es la misma: cuando haya una relación que valga mi alegría, se charlará -se aceptan propuestas, ahre-
Antes me frustraban estas conversaciones. Es que esas preguntas deslizan juicio… Me parecían atrevidas y desubicadas porque realmente no sabés si algo de todo esto me afecta. Hoy solo me deja pensando sobre el lugar en el que ponen la felicidad muchas personas.
Al ratito al grupo le tocó irse. Fue entonces, que una de esas señoras, con la mejor de las intenciones, me dijo: que encuentres el amor. Mi respuesta, también con la mejor de las intenciones, fue: ya tengo mucho amor… Que tengan lindo viaje. ☺️❤️

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