❤️‍ DUELE.

por | May 10, 2025 | Brasil, Flor de Viaje, Reflexiones | 0 Comentarios

A veces para sanar tiene que doler.

Arrancaba mis vacaciones. Tenía una conexión en el aeropuerto de Guarulhos, en San Pablo. Tenía poco tiempo y mucho que caminar. Corrí y, casi sin darme cuenta, las zapatillas me lastimaron. En cuanto me bajé del último avión, me puse las ojotas y me olvidé del tema.

Me olvidé… pero no por mucho tiempo. Llegué a la playa, al lugar en el que me iba a quedar varios días. ¿El color del agua era increíble? No. Lo que le sigue. Sin mucha vuelta tiré mis cosas abajo de la sombrilla y fui hasta el agua. Fue ahí cuando me acordé. Tenía los dos talones ampollados y me ardía, me dolía. Primero, maldije. *ay esha que habla toda fina*. Pero LPM… Arrancaba mis vacaciones sabiendo que durante algunos días me iba a doler cada vez que me metiera al mar (unas 23 veces al día).

Es verdad y peligroso en igual medida: tendemos a acostumbrarnos al dolor. Después de un rato de estar en el mar ya no le prestaba atención a la incomodidad. Te acostumbrás. Pero, pero, pero… en cuanto salía y volvía a entrar, empezaba todo de nuevo.

Mi vieja me dijo lo que todos sabemos: la sal arde, pero iba a hacer que sanara más rápido. ¿Cuántas veces el dolor ahoga… y, aun así, es lo que nos hace sanar?

Al menos a mí esos momentos de dolor son los que me hicieron ser quien soy, me hicieron crecer, me hicieron correrme de lugares en los que no tenía que estar. El dolor es parte, pero es un ratito.

Fue una semana después que me puse de nuevo las zapas y salí a correr. Son esas zapatillas que hicieron de trípode para que me saque estas fotos. El dolor ya era historia. ❤️

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