Recuerdo la primera clase de Comu I en la que Alicia Entel explicó el concepto “espiral hermenéutico”. Un poco me explotó la cabeza y no sé por qué llevo algunos meses con situaciones que me lo ponen de nuevo entre pensamientos. ¿De qué va esto? Pido disculpas de antemano por lo rústica que será mi explicación. Si leemos un libro dos veces, aun cuando sean las mismas páginas, líneas y palabras, no leemos lo mismo. El entendimiento no es como un círculo ni aunque lo intentemos. Por eso, la imagen es la de un espiral. Pasás por un lugar cercano, pero no es el mismo. Tenés info que ya procesaste y eso te lleva a un entendimiento diferente. Bueno, para mí pasa eso en la vida. ¿Nada que ver con nada? Puede ser.
Si prestás atención, solemos repetir patrones, pero cuando los vemos… los identificamos, ya deja de ser lo mismo. Dejamos de funcionar en círculos y saltamos al espiral. Básicamente entendemos las cosas desde otro lugar.
Este año el viaje arrancó muy parecido al del año pasado. Viena y Roma parecían repetir un patrón. Estaba complicada para conseguir alojamiento, a último momento parece que todo se acomoda, mas no. Los lugares que parecían estar confirmados me los cancelan ya estando en el destino. Entonces, todo es sufrición y desesperación, por supuesto.
El año pasado lo dramaticé con todo. Evalué incluso irme de la ciudad. No sabía a dónde más buscar. El presupuesto se iba a las nubes. Saltando de un hostel a otro mientras hacía malabares con el laburo. “¿Por qué viajo? ¿Quién me manda a mí?” Un mal humor imposible. Pero el cielo se iluminó para mí de repente (?) Me contactó por Facebook una argentina que alquilaba el altillo de su depto, que parecía de película. Era un súper precio porque siempre reciben personas de las que viajan para work&travel cuando empiezan y todavía no tienen trabajo. Quedaba en el distrito 23, me acuerdo. El último antes de caerte de los límites de la ciudad. Pero no era para nada grave. En 20 min aprox. estaba en el centro en el subte. Re bien conectada.
SEn Roma el tema alojamiento para mediana/larga estancia evidentemente está complejo. Cuando aterricé, mientras sacaba estas fotelis, hablé con una señora que tenía un lugar re bien ubicado, pero con disponibilidad unos días después. Esa noche me dormí tranquila, el tema estaba resuelto. Cuando me desperté ahí estaba su mensaje: me avisaba que al final no era bien recibida por no hablar italiano (?) Muy falopa la razón, pero ni gasté energía. Reactivé la búsqueda.
Nivel de dramatismo: cero. Era lo mismo que el año pasado, pero no. Ya sabía que podía ahorrarme la angustia. Paja, por supuesto, pero de una u otra forma algo conseguiría. Me fui a caminar por el parco del acueducto lleno de ruinas romanas mientras mandaba mensaje a lo loco. Entonces, di con un argento que ya ese mismo día tenía disponible en “un depto coqueto”, dijo él. Pagué por el mes y al día siguiente me mudé.
Esta historia no tuvo final tan feliz como la de Viena. Un chanta el chabón marca ACME. Él solo quería que alquilara, entonces, tiró fruta sobre muchísimos detalles y no tan detalles. Teóricamente estaba a 15 minutos del centro. Nunca tardé menos de una hora y larga para moverme y hasta algún día el viaje superó las dos horas. En Roma me la pasé en bondis o esperándolos. Algún día se lo mencioné y enseguida me dijo “¿Pero a dónde te fuiste, Flor!?” Me tiró la pelota a mí. Estaba en Piazza Venecia. Más centro de Roma no se consigue. Estuve más de 10 años con alguien que me psicopateó sistemáticamente y me pasaba siempre la pelota de mi lado, mirá si me voy a hacer cargo de que alguien para venderme me mienta.
Por supuesto, que nadie es responsable del caos de la ciudad. Pero qué diferencia hubiera hecho ser buen tipo y contarme la posta para que yo decidiera con la información real.
En fin, Roma por supuesto es increíble, imponente, delirante en su majestuosidad, pero el día a día incluyó algo de este sabor amargo que tuve que compensar con muchos heladitos. Ahre.
Ya escribiré de las historias lindas, que por supuesto las hubo. Incluyen arcoíris en el coliseo, algunas citas, museos increíbles, algún amigo nuevo y muchas, muchas pero muchas fotos. ❤️🥰

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