Lo siento, lo registro, lo respiro y pasa. A veces dura un ratito más. A veces tiene que ver con darme cuenta de que soy muy afortunada, otras con reconocer las decisiones que tomo para llegar a lugares que creía imposible. Autopalmadita en la espalda por lograrlo.
Generalmente para combatir la depresión pre-post viaje (¿ya hablé de esto? ) busco generar momentos épicos sobre el final del destino en cuestión. Suelo lograrlo.
Última noche en NYC. ¿Cuál fue el plan? Clase de danza en Broadway + patinar en el Rockefeller frente a ese árbol mágico.
En los últimos 20 años patiné solo tres veces sobre hielo. La primera en Londres, fractura, cirugías, el acabose. Naturalmente dejo huellas, por no decir cicatrices, que sería una manera más literal de describirlo.
Marzo 2014, NYC, Rockefeller. No suele gustarme que el miedo me frene, así que lo hice con miedo. Ahí el problema fue la compañía. Despreciaba, casi burlándose por lo que significaba para mí estar ahí.
Diciembre 2023, NYC navideña (una cosa de locos). Me merecía volver a intentarlo, esa escena lo merecía. Si fallaba (el miedo sigue ahí), era el último día… “Ya fue”, pensé.
Salí de danza y corrí a ducharme. Se complicó, me tomé un Uber. Llegué 30 minutos tarde. Cuando llego a la entrada, igualmente me habilitaron por 60 minutos. Entraba con el último grupo. Alivio. ¿Alivio?
Me ajusté fuerte los patines, sobre todo el izquierdo. Puse un pie en la pista. ¿Podré hacerlo? Me agarro del borde y hago los primeros metros agarrada. Veo la tropeza (con ternura) de quienes iban agarrados. Pareciera que caminan sobre terreno enjabonado. Creo que soy una persona ágil. Me recuerdo que la fractura fue un accidente. Me suelto. Entiendo cómo balancearme para mantenerme en equilibrio. Puedo hacerlo… lo hice. Una hora patinando con una sonrisa de oreja a oreja
El árbol, las luces sobre la pista, la música, los edificios de alrededor, las proyecciones sobre Sacks del otro lado, las parejas patinando de la mano. La última noche es perfecta.
Y eso que todavía faltaba una cita que tuvo algo de Before Sunrise versión neoyorquina. Pero esa es otra historia.

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