Celebro tu sonrisa, celebro tu picardía. Celebro tus caras y tus gestos, celebro tus balbuceos. Celebro cuando bailás las Spice Girls, celebro los viernes de burbujas. Celebro cuando lees tus libritos.
Celebro cuando te parás. Celebro cuando querés upa. Celebro tu gateo con estilo y tus caminatas en el aire.
Celebro cuando le exigís a tu mamá que te de la teta, celebro verte comer mandarina.
Celebro las capturas de tantas call en los últimos meses en los que te robabas el celular y dejabas la cámara con planos que solo a vos te quedan bien. Tu papada me da vida.
Celebro que copies los gestos, celebro que llores cuando algo no te gusta. Celebro cuando se te derriten los cachetes al dormir. Bueno, de hecho, celebro tus cachetes.
Celebro que persigas a Loli. Celebro verte jugar. Celebro cuando te le escapás a tu mamá tanto como cuando la seguís hasta el baño. Celebro los piquetes delante de la puerta si sabés que la abuela está del otro lado. Celebro que juegues, pero más aun que duermas la siesta con el abuelo Heydrian.
Celebro que busques liberarte de cualquier sillita en la que quieran atarte -aunque tu mamá y tu papá no opinen lo mismo. Celebro que toques e investigues todo lo que te cruzás.
Celebro cuando saludas, sobre todo cuando llegás con delay. Celebro cuando apalaudís,
Celebro cada segundo compartido. Celebro tu existencia. Celebro ser testigo.
Feliz vida, bella Lari.

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