✨ SUEÑOS ¿Qué hay del otro lado de los sueños cumplidos? Más sueños.
¿Será que aveces nos da miedo cumplirlos porque después queda el vacío? Desaparece la zanahoria y, entonces, ¿qué?
En el 2016 cumplí un sueño que creía imposible tanto como si dijera que quería viajar a la luna. Una pregunta que me hizo mi hermano en ese entonces me cambió: ¿por qué no? ¿Por qué no viajar a Río y ver gimnasia rítmica en los Juegos Olímpicos?
Escribí sobre eso volviendo en el avión: volver posible lo imposible. Ese texto lo terminé con otra pregunta: ¿por qué no soñar con volver a vivirlo? Si pude hacerlo una vez, podría hacerlo de nuevo. Esa idea quedó en algún lado de mi cora, por ahí perdida.
Cuando me enteré que estos Juegos Olímpicos eran en París… ¿qué más perfecto podía ser? Mi ciudad (?), mi deporte (???) y una posibilidad real de poder hacerlo. Se trataba solo de decidirlo, dependía de mi. Todo se fue acomodando y un mes antes arranqué la campaña para conseguir entradas. Me volví experta en la plataforma de reventa.
Rítmica era en los últimos días así que mientras tanto tuve que sacar entrada para otros deportes para calmar la ansiedad Llegó finalmente el jueves 8 de agosto. A las 10 am era la cita. Shortstory: a las 9.30 estaba lista… en otro estadio je. Me confundí. La llegada fue épica porque sino no hay historia, o eso me digo para justificar mi error. Llegué con la lengua afuera, corrí cual velocista. Ya en estadio que sí era (solo 5 minutos tarde) tenía que ubicar “el bloque c fila 19”. No sabía lo que eso significaba. Nunca era muy claro qué comprabas. En la puerta c me dicen: “bajá hasta la 19”. A medida que bajaba en vez de decrecer los números, crecían. Llegué a la fila 19. Era la primera fila.
Me senté y disfruté. Sonreí, lloré. Me senté con la Flor de 7 años y con la de 17 también. Las abracé… me abracé. Ellas saben lo que significa estar ahí viendo esto en primera fila, viendo cada expresión al entrar y al salir del cuadrado de las gimnastas. Le siguieron dos días más de rítmica, dos finales olímpicas y mucha emoción.
No sé si esas Flores sabían de lo que eran capaces. Por suerte, ahora yo sí lo sé.
¿Y ahora? ¿Qué sigue?
0 comentarios