Volví al punto de inicio,

por | Ene 13, 2026 | Flor de Viaje | 0 Comentarios

Volví al punto de inicio, pero ahora era por última vez. A Los Ángeles había llegado mi vuelo hacía dos meses. También había llegado el de Sol hacía dos semanas. Iniciaba la cuenta regresiva para volver pero los días que faltaban, prometían. ⁣

Empezamos haciendo tiempo en Santa Mónica hasta poder entrar al Airbnb. La lona de “Estoy muy ocupada“ ilustraban bastante bien la escena. Las dos tiradas en la arena, en esa playa infinita, con gente alrededor, pero no tanta. Con los guardavidas en sus casitas de madera haciendo flexiones de brazos. Paraaaá, ¿quién sos? Obvio que hubo sesión de fotos. No de ellos. O si. Me refería a la nuestra. Con lona y sin lona, patas para arriba y con las patas sobre la arena. Cuando ya no había más fotos por sacar nos dirigimos al uniquísimo muelle. El de las pelis, el del Pacific Park con la vuelta al mundo, al del final de la emblemática Ruta 66. Ahí estábamos, llenas de arena, con el pelo revuelto por el océano, listas para ver el atardecer. ⁣

Lo caminamos de punta a punta, Sol miró tentada todos los buzos de guardavidas que vendían en los chiringuitos(?). Compramos un helado y nos pusimos en primera fila para ver al sol esconderse, un poco sobre el horizonte y otro poco sobre una colina. Fue muy hermosísimo, aunque no sabíamos que lo mejor estaba por suceder. La fiesta de colores que nos regaló el cielo no estaba en los planes. Mucho menos que fuera a coincidir con el momento en que nos subimos a la vuelta al mundo. Vimos desde las alturas un paisaje de esos que no caben en ninguna foto. ⁣

El viaje me puso en un sinfin de situaciones horribles y el disfrute había quedado lejano. Y en general, cuando se acercaba venía con un sabor agridulce. Pero ese día, ese momento, fue perfecto. Por ella, por el océano, por el cielo, por las luces del muelle, porque estábamos volando en esa vuelta al mundo con esa sensación de que volvíamos a ser chicas, que todo estaba bien, que nada malo podía pasar. Igual nos convertimos en calabaza. Al rato estábamos en el Airbnb poniéndole monedas a la washing machine en el laundry room. Ni un par de medias me quedaba. Pero, sentime el glamour. Te estaba lavando la ropa en Beverly Hills, negry.

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