Técnicamente siempre estamos en tiempo presente. Machado decía que “toda la vida es ahora“, aunque más me gusta la parte de “hoy es siempre todavía“.
Si pensás mucho en el pasado, te dicen que sos nostálgico. Si estás mucho en el futuro, te dicen ansioso. Supuestamente la clave es permanecer en el presente, pero el equilibrio para hacer pie ahí suena más fácil de lo que creería que es… porque en parte somos lo que vivimos en el pasado. El pasado nos afecta y condiciona más allá de nuestra voluntad. Estamos moldeados por esas experiencias. A la vez, para intentar planear el futuro tenemos que tomar acción en el presente, por lo que el presente no puede estar desvinculado del futuro. ¿Entonces?
Es medio un acertijo sin respuesta o paradójicamente las respuestas las tenemos en el futuro mirando para atrás. Ahí las cosas que fueron sucediendo cobran un nuevo sentido. Ahí decís: “Ah, si no me pasaba esto, entonces no me pasaba esto otro“. El famoso “connect the dots“ de Steve Jobs. A veces solo toca confiar. Lo que decía la otra vez: abrazar la incertidumbre intentando no atormentarnos ni con la nostalgia ni con la ansiedad. Y si nos cuesta… acordarnos de respirar. La respiración es un ancla directa al tiempo presente. Pocas son las cosas que valen nuestro sufrimiento. Si al final… eso también va a pasar, ¿por qué pasarla tan mal?
Tampoco es que todo sea cuesta arriba. También aprendí a disfrutar cuando todo está bien, sin expectativas ni presiones. A veces eso es solo un ratito: escribir un sábado a la mañana en la cama, un día de paseo o una noche que quisieras que no termine. A veces dura más tiempo: un viaje, un proyecto de trabajo, una decisión más definitiva. Creo que se trata de agradecer los ratitos del pasado, respirar los que vivimos en el presente y estar abiertos a las posibilidades de lo que puede ser en el futuro. Me gusta creer en la magia y esperar a que la vida me sorprenda. Lo suele hacer. ¿Por qué iría a cambiar?
Ah, la foto capta un instante de unos días increíbles que no estaban en los planes en el viaje de 2018. Antes de salir de Argentina, ni en el mejor de los sueños creí que fuera posible que eso pudiera pasar… y sin embargo, pasó.

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