Me preguntás a mí si existe el amor para toda la vida y sin dudarlo te digo que sí.
Capaz no para todo el mundo o para todas las relaciones. Incluso sé que ya no está muy de moda. El amor romántico, el de las pelis, es irreal. No existe. Los seres humanos somos complejos solitos. Imaginate si tenemos que coincidir con un otro. Pero yo fui testigo de una pedacito de los 62 años de casados de ellos, de Pocho y de Heidi. Aunque él ni bien cumplieron 62 decía que ya iban 63. Hoy hubieran sido 68. WOW.
Mi mirada es la de nieta, idealizada, por supuesto. Sé que no siempre fue todo color de rosa, no siempre las cosas fueron fáciles. Convivir y consentir a Pocho debe haber sido todo un desafío. Si a mí me pelaba a los 6 años para robarme mi lugar en la mesa… Ella lo llevaba con naturalidad, con amor y con paciencia. También con alguna puteada. Aunque a decir verdad, ella no decía malas palabras, alcanzaba una mirada.
En el 2013 la escuché decir que se quería divorciar(?) al ver que “se portaba mal“ y nos complicaba a los que lo estábamos cuidando en el hospital. A él le perdonábamos cualquier capricho y lo sabía. Señal de que en realidad estaba bien… Ella nos quería defender. El enojo se le pasó en unos pocos días. ¿Quién podía enojarse por mucho tiempo con Pocho?
Hace 8 años fuimos a cenar al hotel Castelar para festejar los 60. Hace 18 celebraron los 50 con un viaje a Puerto Madryn, además de una mini ceremonia en la misma iglesia en la que se casaron en 1952. Recuerdo otros festejos en su casa con masitas y también alguna cena en Don Carlos. Festejar, siempre festejar con nosotros, como si hubiéramos tenido que ver con logro de cada año nuevo que compartían juntos. Independientes, con sus actividades, sus salidas y sus amigos, complementándose, acompañándose, siempre.
En 2015 me acuerdo de estar mirándolos, a ella mimándolo a él, esta vez sin enojos, y desear para mi vida una pizca del amor infinito que irradiaron ellos hasta el último segundo.
Hoy hago chinchín al cielo con un vaso de Cindor bien fría con la certeza de que fui testigo de que sí existe el amor para toda la vida.

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