Me gusta escribir los días

por | Ene 13, 2026 | Flor de Viaje | 0 Comentarios

Me gusta escribir los días que me despierto sin despertador, días como hoy… Hoy tengo ganas de escribir de algún viaje random, desempolvando recuerdos de algún día que haya sido particularmente feliz.

Marzo 2013. NYC. Era la primera vez que él iba a Estados Unidos. Era mi primera vez en NYC. En 1996 Perciavalle en un show en Uruguay me había prometido que me llevaría. Yo, con mi ingenuidad de 9 años, le había creído. Obvio que no cumplió pues fue la única vez en mi vida que lo vi. Tuve que hacerme cargo de su promesa incumplida (?).

Fue un viaje de tres semanas. Fueron mis últimas vacaciones estando en relación de dependencia. Fuimos a DC y a Boston antes de pasar 12 días en NYC. Fue un viaje intenso. No sé si por esa fantasía de que hay que aprovechar porque no sabés cuándo volvés, si volvés, o simplemente por la manija de estar en Manhattan. Había planes mañana, tarde y noche. Museos, barrios, parques, iglesias, paseos en barco de día y de noche, visitas guiadas, audioguías. Nada podía pararnos. O si.

Él se enfermó. Fiebre, dolor de garganta. Dos visitas a médicos, antibióticos. Los planes fríamente calculados en donde cada segundo del día tenía un destino se desarmaron. Dos días enteros parados.

No sabíamos que eso iba pasar y habíamos dejado lo mejor para el final, en parte porque corresponde para el cierre del viaje. Aunque también las condiciones climáticas asperísimas del invierno neoyorkino disponían cuando podía subirse a un edificio o caminar por un puente. No estaba 10 puntos pero el último día ya se sentía mejor como para hacer un intento por tachar los pendientes que quedaban.

A la tarde fuimos a caminar por Soho. Después, un rato antes de que comenzara el show, logramos conseguir entradas para ver a P!nk. Online se habían agotado hacía semanas. Nos sentamos en la fila veintipico en plantea en el mismísimo Madison Sq Garden listos para ver el mejor show que vi en mi vida. Fue realmente una locura. En algún momento la tuvimos parada a unos dos o tres metros de distancia. Manijas nivel mil. Y eso que yo no era mega fan del ella pero wow. Nada nos borraba la sonrisa. De pensar que no íbamos a poder ir a eso. Era un montón.

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