Llevabámos horas hablando sin parar. Ya se había hecho de noche. Pedimos algo para cenar. Me sirve la segunda copa de vino blanco. Todos sabemos que yo no tomo. Danger. Le advierto.
– Un sorbo más y se me van a empezar a trabar las palabras
– Creo que eso no es un problema.
Y me dio un beso.
¿Palabras? A donde vamos no necesitamos palabras…
¿Y las fotos? Nada que ver con nada. O si. También son fotos de un verano en Buenos Aires. No es real time. Escribo desde Budapest.

0 comentarios