Les mentí(?), en realidad no terminé de escribir sobre el último viaje. Desde hace unos años intenté escribir en orden, por lo menos, un post por día de viaje. Sí, ya sé, a veces mi poder de síntesis hizo que fueran 3 o 4 para un solo día. En el de 2019 fue distinto. Mi agujero en el cora se reflejó con un agujero en los relatos. Esta vez hubo desorden y ausencia. Igual que en mi cabeza. La muerte inesperada de mi abuela tiñó todo, lo que vino después y lo de antes también. Me es difícil pensar con alegría lo que sucedió esos primeros días de viaje, aun cuando en tiempo presente lo había disfrutado sin tanto rollo.
Igual no es eso de lo que quiero escribir. Quizás solo sea una manera de justificar el desorden que seguramente nadie perciba y mucho menos importe. Pero así funciona mi cabeza: con causas y efectos, con orden, explicaciones y categorías.
Hasta que me pueda volver a subir a un avión voy a escribir de viajes de manera randómica. ¿Lo ke? Tuve la suerte de poder viajar toda mi vida así que hay mucho por escribir. De viajes en familia, con amigos, con novio, sola, en playa en montaña, en barco, en avión, en tren, en bici, de grande y de chica.
Arranco así: ese sábado me desperté en una especie de hostel polemiquísimo (capítulo aparte) en el pueblo de Port Angeles. Había llegado a medianoche desde Seattle y a las 6am sonaría la alarma. El ferry para cruzar a Isla Victoria salía tempranísimo. Ese día de alguna manera tacharía un pendiente de un viaje anterior. Este recorrido lo iba a hacer en 2017. Iba a ser mi entrada a Canadá. Era el punto previo a Vancouver. Como decidí extender mi estadía en Seattle había reacomodado parte del plan, un poco con la sensación de que nunca conocería Victoria Island porque, ¿qué sabía yo que iba a volver a estar cerca de esta isla tan en el noroeste del continente? Por lo menos, parecía improbable.
Me desperté emocionada, estaba a un rato de volver a pisar suelo canadiense. Agarré mis petates, fui al puerto, compré el ticket y pasé todos los controles correspondientes. Después de todo estaba por hacer un cruce de frontera. Ya en el barco me compré una chocolatda y con mucho valor fui a la cubierta del barco… ♀️

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