“Flor, ¿nos vamos al sur de mochileras“. “Yendo“ fue la respuesta, obvio. Detalle: no tenía vacaciones en el trabajo. Tampoco es que me gustaba tanto eso de hacer webs. Decidí renunciar. En menos de una semana compré todo lo que necesitaba y armé la mochila en tiempo récord con la ayuda de mi novio de ese entonces.
Un viernes 16 de enero, cumple de mi hermano, salimos desde Retiro camino a San Martín de los Andes. Después de mil horas llegamos listas para armar la carpa en el camping del ACA. Medio meh. El camping eh, obvio que San Martín la rompe toda. Sin embargo, al día siguiente encontraríamos el verdadero objetivo del viaje: el camino de los 7 lagos. LO-CU-RA.
La noche siguiente dormimos en el lago Falkner. OMG. La carpa estaba ahí, a metros de la orilla, de ese lago que supo helarme las pestañas en mi intento inútil por nadar. Ingenua. Me dio taquicardia. Pensé que con el tiempo entraría en calor, mas nunca sucedió. Afuera hacía un calor imposible. De día llegaba a los 40°C pero el agua no estaba al tanto de la situación. Se lo perdonamos por tanta belleza. (?)
Muy temprano, antes del amanecer, bien abrigada porque ahí sí estaba fresco, salí de la carpa para ir al baño y me encontré con una capa de nubes muy baja sobre el agua. Me quedé perdida viendo ese paisaje que hoy, más de 10 años después, todavía me acuerdo con total nitidez. Bah, nitidez no es la palabra, la bruma nublaba la vista casi de manera poética.
Nos desviamos de los 7 lagos para hacer unas noches en Villa Traful. OMG de nuevo por mil. En esa playita, de noche, jugamos con unos pibes que conocimos a ver quién contaba más estrellas fugaces. Nunca vi un cielo igual. La inmensidad, la quietud… Un cielo con millones de estrellas que técnicamente están siempre ahí pero que las luces de la ciudad opacan. Tenemos el tupé de opacar las estrellas. ¿Qué carajo nos pasa?
El viaje siguió: caminamos mil senderos, nadamos, cantamos en fogones a la noche con desconocidos, comimos arroz y fideos hasta el hartazgo, saltamos de puentes y fuimos felices, desconectadas en un mundo que todavía no estaba hiperconectado pero ya no me quedan más caracteres así que de eso seguro escriba otro día.

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