Ese fue el día que

por | Ene 13, 2026 | Flor de Viaje | 0 Comentarios

Ese fue el día que tuve más frío en mi vida. Frío que no te deja respirar, frío que ni con una ducha caliente se te va. Pero arranqué por el final. Vamos de nuevo.

Era jueves y eran mis últimas horas en Banff. A las 5pm tenía un bondi con destino a Alberta, volvía a la civilización (?) No quería dejar las Rocallosas sin antes hacer rafting. No me voy a hacer la genia aventurera porque la verdad que no, pero tenía ganas de hacerlo. Hay algo así como grados de dificultad. Los más tranca es tipo un gomón que va bajando por el río y ya y hay otros que son más punchi, más peligrosos. Justamente porque no soy experta apunté a uno que tuviera una dificultad media. Ni que fuera aburrido, ni que me pusiera en riesgo innecesario. Sabemos que soy mandada a hacer para las cagadas.

Compré la excursión por internet y a las 7am estaba en el parking del que salía el bus que nos llevaría arriba en la montaña. Antes de arrancar nos dicen que ese día había demasiada corriente en el río al que debíamos ir y que era peligroso, por ende, iríamos a otro más tranqui. “Boring…“, pensé, pero ya estaba en el baile y la realidad es que eran mi última oportunidad para hacerlo en este viaje.

Llegamos al punto en donde te dan la ropa, las indicaciones, te sacan unas fotos y empieza la “aventura“. La cosa es que para “compensar“ que el camino era bastante aburrido hacían “paddeling“ (o algo así). Cuando el gomón baja esos “escalones“ abruptos, lo enganchan para quedar en el punto justo en el que cae el agua… quedabas abajo de la corriente cual si fuera una ducha. Es agua de deshielo, ¿no? Te hacían ir rotando para quedar en la punta del gamón y que todos estuviéramos abajo del “chorro“. No podías ni gritar de lo fría que era agua que te daba con bastante fuerza, por cierto. Primero taquicardia y después de un rato dejabas de sentir la piel… de la cara, de las manos y de los pies. Después de terminados esos rápidos tenías como 30 minutos de ir más tranqui. La pasé mal. Solo quería llegar y ponerme de nuevo mi ropa. Real apenas podía mover las articulaciones.

Volví al hostel medio fastidio, aunque la prioridad era recuperar mis pies que los había dejado de sentir hacía rato.

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