El día que me operaron en Londres. Fue 23 de enero, como hoy, pero hace dos millones de años. Siento casi como si hubiera sido en otra vida. Pero no, la cicatriz de mi tobillo indica que sucedió en serio. Me lo recordó el otro día un mosquito que me picó justo ahí. Qué feo que es rascarse una cicatriz. Aunque pasaron más de 15 años es mentira que la sensibilidad de esa piel vuelve a la normalidad.
Sobre cómo me fracturé ya lo escribí hace un tiempo. Mi relato quedó justo cuando salí del hospital aquel martes 13. Nueve días después tenía el turno para el primer control. Llegar a ese turno implicó algo de paciencia: mil llamadas al seguro médico , una visita de un clínico a domicilio que mirara mi yeso y avalara que necesitaba ver a un traumatologo y varios bondis para llegar al hospital más cheto que vi en mi vida en St John’s Wood. En la sala las señoras tenían colgados sus tapados de piel y les servían té con masitas para hacer más ameno la espera. Mi media colorinche, que protegía mis deditos del crudo invierno londinense, no combinaban con los muebles de estilo y las tvs planas que mirábamos extrañadas con la profe, la adulta responsable que me había acompañado al médico. “Estas tvs son como cuadros“. Mi ciela… En Argentina todavía no existía enviar SMSs. De esa época les hablo.
Luego de un rato pasamos al consultorio de Mr. Moise. Parecía una oficina paqueta con una biblioteca gigante de madera oscura haciendo juego con su escritorio. Estaba vestido de camisa, corbata y tiradores. Era flaco, alto y canoso. Sin mucho preámbulo nos dio la orden para que me hicieran placas para ver cómo había evolucionado. En otra sala me sacaron el yeso y volví a ver mi pie después de una semana. Seguía hinchado y tenía mil colores. Al rato, sin yeso y con muletas, volvimos al consultorio. Ya les spolieé. Escuché lo último que esperaba escuchar. “We have to operate you“, dijo con mucha calma Mr. Moise. ¿¡LO QUÉ!? Quise pensar que estaba entendiendo mal. Operar se dice surgery, ¿no? ¿Qué significa “operate“? Miré a Sil, la profe, desconcertada, queriendo que me explicara qué es lo que había dicho el médico. Pero había entendido perfectamente. No podía ser cierto.

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