24hs entre aviones y aeropuertos.

por | Ene 13, 2026 | Flor de Viaje | 0 Comentarios

24hs entre aviones y aeropuertos. A pesar de no haber visto una cama fueron horas productivas. Le metí full al laburo.

Finalmente llegué a Ciudad de México y fui directo al coliving que había reservado. Era en el barrio de Roma. Sí, el de la peli de Cuarón de Netflix. ¿Será por eso que me sonaba tan familiar las fachadas de las casas?

Toqué el timbre, nadie atendía. Recién llegada al país no tenía internet. En cuanto salí del aeropuerto quedé offline. Volví a chequear la dirección. Estaba bien. Alguien abre la puerta, pero porque está saliendo, no como respuesta a las mil veces que toque timbre. Entro… Estaba lleno de extranjeros, hablaban inglés. Pregunté a quién debía avisarle que había llegado. Finalmente doy con la persona indicada. Me presento y aunque me lo dijo con palabras, con su expresión ya lo había anticipado: no me estaban esperando. Le muestro los mensajes en los que le había confirmado el día que llegaba y me pidieron que esperara. Tensión. Evidentemente hubo un malentendido. No voy a dramatizar, a decir verdad no fue tanto problema, solo me hicieron esperar un rato.

Me entregaron una habitación en el primer piso. Estaba muy linda. Esa noche hubo un inconveniente, pero no vienen al caso. El punto es que esa no fue la habitación que me dio cobijo las siguientes semanas. No tenía tiempo para perder. Me senté y me puse a trabajar. Me quedaban pocas horas para cerrar una presentación que tenía para un nuevo cliente. Dejé mis cosas, me lavé la cara y aunque llevaba unas 36hs sin acostarme seguí trabajando.

La reunión fue un éxito. Ya eran las 5pm y no había dormido, tampoco comido. Salí a la calle con la compu en la espalda. Necesitaba alimentarme, comprarme agua. Bah, operar como una persona normal y no como la workaholic que se había apoderado de mí. Pero primero lo primero, necesitaba internet. Caminé unas 7 cuadras buscando algún kiosco que aceptara tarjeta pues no tenía todavía pesos mexicanos. Aproveché ese camino para recordarme que estaba viajando y que estaba dando ahora sí los primeros pasos por esta ciudad.

Ya con el celu conectado busqué un bar. Encontré una librería café. Listo, mi amor con #CDMX había nacido

#FlorDeViaje

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