El 2020

por | Dic 31, 2020 | Reflexiones | 0 Comentarios

El 2019 me enseñó que era clave no tener las expectativas en el cielo y que es poco lo que controlamos. Así encaré el 2020. No tenía claro qué traería. Lo único seguro era el casamiento de Sol. El resto iría viendo. Obvio que ni en el escenario más fantasioso habría una pandemia que me mantendría adentro de mi casa, cerca de todos durante todo el año pero con distancia social y barbijo.

Cuando empezó esta peli, intenté no darle mucha vuelta. Sol llegó a tener el mejor casamiento del mundo mundial e incluso disfrutaron de la luna de miel sin dimensionar, en ese entonces, lo afortunados que estaban siendo. Una vez que regresaron, que todos estábamos sanos y salvos, me relajé. ¿Qué podría hacer para escaparme de esta locura?

Estaba cómoda, y a diferencia de otros, acostumbrada a trabajar desde mi casa, con mi familia a unas cuadras, sana y con los pies en la tierra de que esto llevaría mucho más que las primeras dos semanas que nos pedían que nos quedáramos en casa. Pasaron los meses, las estaciones, el año.

“¿Cómo estás?“ Con algo de cosa porque sé que esta no era la respuesta de la mayoría, incluso de mi entorno cercano, decía: “muy bien, muy tranquila“. El 2019 es parte de la fórmula. Después de un año del horror no era difícil que este estuviera bien. Le metía algo de perspectiva y la ecuación siempre daba positivo. La perspectiva también trajo valorar lo que dábamos por sentado, el elegir, el cuidarnos, el darnos tiempo. El permitirnos sentir y hacer, el seguir en movimiento aunque todo parecía detenerse.

Entonces, disfruté de lo que tenía. Fui feliz en las incontables horas en el parque jugando con Lola, fui feliz haciéndoles las compras a mis viejos y charlando sentada desde el palier con mi abuela. Fui feliz en mi casa y en mi balcón. Canté a los gritos y bailé sola hasta cualquier hora… total… Fui feliz durmiendo la siesta y no viviendo a mil. También fui feliz haciendo compras online de las cosas que necesitaba y de las que no también. Fui feliz cocinando brownies y budines. Esa sí no me la esperaba. Fui feliz con un abrazo que me volvió a conectar con el amor más puro, lindo y sincero. Eso tampoco me lo esperaba.

Fui feliz con muchos reencuentros en parques con licuaditos o con caminatas interminables con amigas que quiero hasta el cielo y llevaba meses sin ver. Fui feliz con cada “Tía, ¿vamos a jugar?“ de Lola. Esa semana en Pinamar me dio vida. No puedo más de la baba con esta pibita. 🥰

¿El 2021? Ni idea. Vamos viendo. En principio estoy feliz ahora mismo y eso ya es un montón. ☺️

Ojalá todos podamos coleccionar de esos momentitos, aunque sean fugaces. ¿Y los momentos no tan lindos? Esos también van a pasar. Si leyeron hasta acá, les quiero banda , si no también 💛. Chin chin para hoy a la noche y no olviden comer 12 rocklets. Ahre.

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