El día cerraría con una

por | Ene 13, 2026 | Flor de Viaje | 0 Comentarios

El día cerraría con una lona en la playa. Sin embargo, las primeras paradas no estaban específicamente sobre la costa.⁣⁣
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En San Luis Obispo pasamos la noche. Su nombre daba una pista de lo que íbamos a encontrar. La arquitectura del centro era claramente española. Había una pequeña iglesia muy simpaticona que dejaba claro que esta parte no fue siempre estadounidense. Ahí escuchamos un rato a una mujer cantar acompañada de un piano. Creería que estaban a la espera de iniciar una misa. Salimos por el jardín que había a un costado en donde había un aljibe y una pérgola repleta de uvas, que daban sombra en un domingo que prometía un calor intenso. Ya caminando entre las calles estaba lleno de tiendas cerradas. El domingo a la mañana casi casi parecía un pueblo fantasma. Había un mini arroyito que atravesaba al pueblo. Después de cruzarlo encontramos un atractivo turístico asqueroso. Sí, leyeron bien: asqueroso. El callejón de los chicles. Todas las paredes estaban con chicles, claramente masticados y pegadas haciendo un gran collage. Había visto uno así en Seattle. La particularidad de este es que se sentía el olor. O sea eran chicles fresquitos. ⁣⁣
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Next Stop: Solvang, a unos 100km al sur. Esta vez tomamos la ruta 101 que va paralelo a la 1 solo que no va sobre la costa. O sea tiene menos vista, pero también es más veloz puesto que no tiene tanta curva y contra curva sobre la montaña. Pero volvamos a este pueblito muy muy muy particular que creería que no tiene tanta prensa. Bah, al menos yo no lo había oido nombrar. La fundaron en 1911 unos daneses que flashearon Dinamarca en Estados Unidos. Toda la arquitectura, iglesias luteranas, los lugares de morfi, cerveza. Hasta había molinos de mentirita. ¿Y las tiendas de recuerdos? Había una de adornos navideños que era de película. Caminamos abajo del rayo de sol un buen rato entrando y saliendo de distintos locales en busca de aire acondicionado. Medio que nos derretimos. Ahí le chingaron (?). No me imagino ese calor en Dinamarca. ⁣

Tomamos valor y volvimos a subir al auto en el que haría unos 50°C porque había quedado al sol. El sueño de la playa de Santa Bárbara debía hacerse realidad.

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