Hace años no paso el día del padre con mi papá. Es un día comercial y ñañaña. Los vínculos no se construyen por lo que pase un día en el año, es verdad. Hubo dos años seguidos que cayó en medio de viajes largos, por lo que podríamos decir que fue algo que sucedió “planificadamente“. Al tercer año, decidí la fecha de mi viaje en función de poder estar ese día porque, a decir verdad, me daba algo de culpa. Tonces… mi viaje arrancaba a fin de junio. No obstante, surgió la posibilidad de ir a visitar a mi hermano a San Juan antes de arrancar el viaje porque sino pasaría meses sin ver a mi sobrina que todavía no tenía un año. Estaba ajustada con las fechas y los compromisos. La decisión fue salir el día del padre pero a la tarde, para poder así almorzar con mi viejo. ☺️
¿Se acuerdan qué pasó el año pasado? Se cortó la luz en todo el país. Estábamos sin internet y sin señal de teléfono. El corte fue tipo 7am y real alcanzó incluso más allá de las fronteras de Argentina. ¿Y ahora? El almuerzo en lo de mis viejos no iba a suceder. En realidad yo podía ir para allá con mi valijita y subir por escaleras pero, ¿mis abuelas? Decidieron posponer el almuerzo para ver cómo seguía la cosa. El plan B fue que mis viejos vendrían a mi casa e improvisaríamos un almuerzo los tres para hacer la previa a la llevada a aeroparque. Técnicamente estuve con él, y para variar (not) lo hice trabajar. Esta vez de remisero. Pero no era el festejo del día del padre que acostumbramos, con mucha comida, muchos regalos, vestidos de gala. Ahre. En una de esas ese día me peino y todo. Además, la idea era que auspiciara como una despedida pre viaje. Ahí hubiera visto a mi abuela por última vez. En cambio, fue un almuerzo solo con mi viejo y mi vieja en mi casa, que estaba medio estallado porque estaba en medio de una obra. Comimos ravioles. Estuvieron rico, pero el día gris y la lluvia, que terminó retrasando mi vuelo, reflejaban mi fastidio porque las cosas no eran como las había planeado. Ilusa. ¿Cuándo lo son?
Podemos planear tantas cosas… pero es tan tan tan poco lo que podemos controlar. En el mejor de los escenarios podemos controlar cómo nos lo tomamos.
¿Otra despedida? No lo creo.
¿Otra despedida? No lo creo. Siempre me voy y siempre vuelvo. Prefiero pensar “última juntadita…...

0 comentarios