Una amiga cortó con el novio; casi cinco años de relación. Fue su primer novio. Ella es bastante más chica que yo. La vi llorar mucho los últimos meses. Un malentendido generó un quiebre que no tuvo solución. Falta de confianza, inseguridades y egoísmo, una combinación letal. Ayer la vi llorar de nuevo. La abracé. A veces las palabras sobran. ¿Qué se le dice a alguien con el corazón roto?

La vi y me vi a mi, hace más de 10 años. Me vi llorando en un banco del parque sola, vi a mi hermana sentada en mi cama a la noche llorando conmigo en silencio, vi a mis papás haciendo lo imposible por devolverme la sonrisa, vi a mis amigos inventando planes para distraerme, vi a mi hermano intentando racionalizar esas cosas que escapan a la razón: «No te sirve estar con alguien que no te quiere bien». Era cierto, pero dolía demasiado en ese momento.

El desencanto después de muchos años de relación es infinito. Sentís caer al vacío, sentís que duele en el pecho y que nunca va a dejar de hacerlo. Te despertás y sin entender mucho querés que no sea cierto. Cerrás los ojos y hacés fuerza para volver a dormir. «Tuvo que ser un mal sueño». Pero no, volvés a llorar.

Uno, bah al menos yo, creí en los «para siempre» que me dijeron. Si era «para siempre», ¿por qué aprender a vivir sin el otro? ¿Qué hay de esos planes que creías que ibas a compartir? Chau, no existen más. Quizás en otro tiempo o en otra vida sucedan, ese era mi consuelo. ¿Por qué da tanto vértigo verse solo de nuevo? ¿Por qué aceptar que la persona que creías que era el amor de tu vida va a pasar a ser un desconocido en algunos meses?¿Por qué?

Muchos años después y con otros desencantos más a cuestas, sigo sin tener respuestas, sigo sin entender. Pero hoy sé que el tiempo cura, que la distancia nos da otra perspectiva, que nos merecemos estar con alguien que nos respete, nos valore y nos cuide. Sino, ¿qué sentido tiene estar con alguien? A veces es mejor dar un paso al costado, convencernos de que nos merecemos lo mejor, que vamos a estar bien y confiar. «Decir adiós es crecer», dice Cerati y creo que una vez más tiene razón. ❤