Cuesta Blanca siempre se caracterizó por no participar de desfiles, realizar canjes, hacer publicidad o tener las típicas intervenciones de prensa, a diferencia de otras marcas. El foco siempre estuvo puesto 100% en los locales, en la ambientación, la iluminación, sus vidrieras. Sin embargo, en 2011 sintieron la necesidad de sumarse al fenómeno de las redes sociales que había llegado para quedarse. Desarrollamos una estrategia en la que la página de Facebook se convertía en una extensión de los locales. Las publicaciones las trabajábamos junto a las diseñadoras gráficas de la marca y eran pensadas como la vidriera de las temporadas vigentes. Por su parte, la moderación estaba alineada con las encargadas de ventas siguiendo la conversación que cualquier persona pudiera tener en un local con una vendedora. La idea era poder resolver cualquier inquietud de los usuarios por este canal. Sin embargo, en ese momento todavía no se podía concretar la compra de manera online ya que el ecommerce llegaría, naturalmente, unos años después. Aun así en ese momento incipiente de las marcas en redes sociales, específicamente en Facebook, el objetivo fue acercarnos de manera 100% orgánica lo más posible a la concreción de la compra que se daría en los locales.