Con Actron 400 ingresé en el mundo de Bayer que proponía el desafío propio de trabajar con productos que se venden en farmacias, con protocolos más que rigurosos de regulación médica y de legales. No es un producto que podamos invitar a consumir. Sin embargo, a lo largo de tres años se desarrolló una comunidad en Facebook que con distintos conceptos, trabajados con el equipo creativo, empatizaba con aquellos momentos en donde los dolores aparecen: “dolores que valen la pena”, “sponsor oficial de los que ponen el cuerpo”, #ModoSacado, entre otros. Incluso se desarrollaron líneas de contenidos según las edades de los usuarios para que los insights lograran mayor conexión.