2 meses, 2 países, 10 ciudades, 8 cambios de huso horario. 4898 fotos con una cámara nueva, 1 corte de pelo. Avión, camioneta, micro, auto, barco, ferri, velero, tren y hasta bicicleta. Piletas, ríos, océanos y lagos. Parques de diversiones, ciudades cosmopolitas y también más chiquitas, pueblos, montañas, bosques, praderas, islas, parques nacionales. Días malos, buenos, muy buenos y perfectos, con la mejor compañía algunos y otros sola. Amaneceres, días eternos y atardeceres. Una compañera de danza que falleció, el día del padre y la sorpresa de mi hermano en Buenos Aires a la distancia, el cumpleaños de mi abuelo, la noticia de algún embarazo.

Volver a ser chicas en Disney y gritar con todas mis fuerzas en las montañas rusas. Caminar por las calles más lindas, las de Chicago. Infinitos parques, el tren y un lago que parece un mar. Una clase de danza, correr en el Central Park y Aladdin en Broadway. Redescubrir DC llena de vida en primavera. Salmón ahumado en el Public Market y trabajar en un Starbucks en un piso 40 en Seattle. El atardecer y la luna llena en una montaña en Vancouver. El punte movedizo más largo del mundo. La vida salvaje en Alberta: osos, elks y cabras de montaña. Paisajes imposibles de describir y la mejor ruta en la que jamás haya manejado. Caminatas y senderos, kilómetros cuesta arriba. Ver nevar, tomar el té en el medio de la montaña. Glaciares y cascadas. Incontables arco iris. Perderme en Calgary para llegar al mejor mirador de la ciudad cuando anochecía. Toronto y recordar un viaje de mi adolescencia tan mimada y malcriada como en ese entonces. Jugar en inglés. Comer empanadas con sabor a Argentina pero allá arriba del globo, en familia.

Es inútil querer resumir lo que viví, lo que sentí, lo que disfruté… Decir que fui muy feliz suena casi vacío, pero fui mucho más feliz de lo que sabía que se podía ser. Feliz.